La guerra padres contra piojos, es una batalla sin cuartel, se enfrentan por un lado los padres de niños de entre 3 y 10 años fundamentalmente, y por otro un ejército de insectos cuyas armas más mortíferas son la velocidad a la que se reproducen y la facilidad con la que se desplazan por las cabelleras conquistadas. En el bando de los padres hay de todo, como cualquier ejército tiene jerarquías, tenemos por un lado al soldado raso, o padre/madre que entra sigilosamente en la farmacia y ya en el mostrador y casi susurrando pide algo para los piojos porque cree que su hijo los tiene aunque no está muy seguro ya él no ha visto un piojo en su vida; y por otra parte tenemos auténticos generales experimentados en la batalla, éstos vienen desesperados, abren un debate con todos los que se encuentren presentes sobre productos, técnicas, cortes de pelo, sospechas de fuentes de infestación, te cuentan cuántos piojos vivos han visto y de qué tamaño eran.

Esta guerra está siendo larga, el enemigo vive con nosotros desde tiempos inmemoriales, y además evoluciona y desarrolla resistencias a las armas que se usan contra ellos; pero a quienes quieran ganar su particular batalla les digo lo que decía Sun Tzu “conoce a tu enemigo”.

El piojo (Pediculus humanus) es un insecto hematófago, es decir que se alimenta de sangre, es específico del ser humano, y en concreto de la cabeza, puede sobrevivir fuera del cabello durante 1 día, y los huevos o liendres durante una semana. Las hembras viven unos 30 días y pueden poner hasta 300 huevos, estos huevos o liendres se pegan al cabello mediante una sustancia cementosa y después de 7 días de su interior sale un nuevo piojo.

Lo primero que hay que hacer ante una sospecha de infestación por piojos es confirmarlo, examinar cuidadosamente la cabeza en busca de piojos o liendres, es más fácil localizar las liendres, ya que los piojos se mueven, y además las liendres se suelen localizar en la nuca y tras las orejas porque hay mayor temperatura.

Una vez que se ha confirmado que hay piojos se hace un tratamiento con un pediculicida, los más frecuentes son las permetrinas y la dimeticona, se debe aplicar el producto por toda la cabeza y dejarlo actuar siguiendo las instrucciones, lavar el pelo con un champú de uso frecuente y es importante dejarlo secar al aire, ya que el calor del secador inactiva el efecto del pediculicida. Se recomienda repetir el tratamiento a los 7 días, por si las moscas…bueno mejor dicho, por si las liendres.

Ya hemos matado a los piojos pero aún pueden quedar liendres vivas, eliminar las liendres es el paso más importante, y también el que más paciencia y constancia requieren, para acabar con las liendres yo recomiendo que se repita este proceso en días alternos (porque cansa a padres y niños) 2 o 3 veces. Se debe utilizar un peine de púas metálicas (lendrera), buscar una postura cómoda para ambos, porque esto tarda un buen rato. Se puede enjuagar el pelo con agua y vinagre o utilizar bálsamos específicos, en ambos casos lo que hacemos es disolver el pegamento que mantiene a la liendre unida al pelo, hacerlo en un sitio con buena iluminación, y comenzar a pasar la lendrera mechón por mechón desde la raiz a las puntas, por toda la cabeza. Es un trabajito de chinos, pero con que nos dejemos una sóla liendre ya sabemos que en 5 o 7 días hay un nuevo piojo en la cabecita de nuestro churumbel, así que paciencia queridos papis.

Y mientras que papi o mami  pelea sin cuartel en la cabeza de su hijo, el otro miembro, si lo hay, puede contribuir a la causa con la “operación fumigación”, que consiste en lavar ropa de cama y toallas a altas temperaturas, aspirar alfombras, sofás, peluches… lavar con agua caliente peines, gorros, gomas para el pelo y resto de complementos capilares, y todo lo que no se pueda lavar a temperaturas elevadas se guarda en bolsas de plástico cerradas durante más de 7 días, y así no sobreviven ni liendres ni piojos.

Respuestas a las preguntas más frecuentes:

  • Los piojos no son signo de falta de higiene, es más, ellos prefieren cabezas limpias, se están refinando, no debemos avergonzarnos de la situación ni hacer que los niños se sientan mal por estar infestados.
  • Cortarles el pelo sólo sirve para aplicar el tratamiento más cómodamente, nada más.
  • Sólo se contagian por contacto directo entre cabezas o por gorros, ropa de cama, toallas…que entre en contacto con el cabello.
  •  Para tratar la infestación conviene poner al niño en posiciones cómodas y entretenerlos contándoles una historia, dándoles un cuento, poniéndoles dibujos animados…
  •  Explicarles que no deben compartir peines, gorros, gomas de pelo etc para evitar el contagio.
  •  Existen productos repelentes que ayudan a prevenirlos, pero la medida más eficaz es peinar con la lendrera con cierta frecuencia, así se detectan rápido y esmás fácil eliminarlos.
  •  No se debe utilizar el tratamiento para prevenir, no sirve de nada.

En Farmacia Ciencias18, somos expertos asesores en este tema. Conocemos al enemigo, las armas disponibles, y las estrategias a seguir, en esta guerra estamos de tu parte, así que no lo dudes y cuenta con nosotros.

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